Hazel es un nombre propio y no un eslogan, y eso marca el tono de toda la colección. Guess tiene piezas que entran hablando alto; estas no lo necesitan. Se ponen por la mañana, aguantan la jornada sin pedir turno y siguen ahí cuando el día se alarga, sin que nadie tenga que comentarlo.
En una serie tan corta, la duda casi siempre se queda entre dos modelos; verlos de cerca suele resolverla. Aquí no hay donde perderse.