Hay relojes que se guardan para una ocasión y otros que simplemente se llevan. GIA pertenece al segundo grupo: entra en la rutina sin pedir permiso y se queda ahí, entre el café de la mañana y la vuelta a casa.
Hemos aprendido que quien escribe quiere una respuesta concreta, no un catálogo pegado dentro del correo. Pregunta por el modelo que te interese y eso es lo que recibirás.