Un martes cualquiera, la ropa que ya llevabas puesta, tres segundos delante del espejo. Ese es el terreno de Urban Code: joyería de calle, de trayecto al trabajo y de cena decidida a última hora, no la que se queda en un cajón esperando una fecha señalada.
Ninguna de sus piezas pide un vestido concreto ni un motivo concreto para salir de casa: se ponen por la mañana y una se olvida de ellas hasta que alguien se queda mirando. Con los años hemos visto que lo más usado casi nunca es lo que más se prepara.