Les Baguettes no levanta la voz. No pretende que la vean desde el otro extremo de la mesa ni acumula adorno sobre adorno: su gracia está en la contención, y por eso aguanta igual de bien la ropa de oficina que la del sábado por la tarde.
Hay poco donde equivocarse: se ven todas en un rato y se decide sin agobio, sin acabar con quince pestañas abiertas. Y si al final dudas entre dos, escríbenos y lo miramos contigo.